Valiente

Vaya horas para añadir entradas al blog, pero es lo que tiene que se vaya internet cuando estás a mitad de entrada y ser un insomne incurable. Además hoy he llegado a casa con el subidón de la victoria en el último segundo y así no hay quién se duerma.

Esta mañana he recogido los resultados de la resonancia magnética del tobillo. Parece ser que tengo roto el ligamento peroneo astragalino, o ligamento australiano que diría Nuri. El traumatólogo me ha dicho que no merece la pena operar (no soy deportista de élite, más bien de los malos) y que se puede hacer vida normal sin dicho ligamento. De hecho hasta puedo seguir haciendo deporte y no me ha puesto ninguna pega para que me vaya a esquiar el mes que viene.

Al final van a tener razón los que me dicen que estoy mayor (prácticamente limítrofe), que el deporte no es sano y que ya va siendo hora de que lo vaya dejando. Es cierto que en los dos últimos años he ido encadenando lesiones y que casi paso más tiempo en la clínica haciendo rehabilitación que otra cosa. Voy a tener que poner ‘lesionevski’ en la camiseta del equipo al paso que voy.

Pues no. Mientras pueda y el cuerpo aguante (que es lo que está por ver) intentaré seguir dando guerra y haciendo todo el deporte que pueda. Por lo pronto me esperan para que vuelva al equipo de fútbol, mi compañero de padel (el nuñito) se desespera porque ve que como siga así no jugamos en todo el año y yo estoy como loco por irme a esquiar y volver a mi vida normal en cuanto vuelva.

Lo siento, no puedo dejarlo. Disculpad mi osadía.

 

Vetusta Morla – Valiente

Tras de mí una escena y diez mil frases que repetir,
ya ves, lo que es no es.
Yo no voy a contar lo mejor, a ocultar lo peor,
me pongo el mejor chaqué.

No digo lo que digo,
hago lo que no hago,
al revés, al revés, porque
ser valiente no es sólo cuestión de suerte.

A veces no soy yo,
busco un disfraz mejor,
bailando hasta el apagón.
¡Disculpad mi osadía!

Tú también tienes que ver
que nunca tengo mi papel.
Nube gris, riega todo el jardín,
todo el jardín, todas las flores que no probé.

No olvido los sueños,
vuelvo a lo que no acabó,
no perdí, no perdí, porque
ser valiente no es sólo cuestión de verte.

A veces no soy yo,
busco un disfraz mejor,
bailando hasta el apagón.
¡Disculpad mi osadía!

Pensad que ya no estoy,
que el eco no es mi voz,
mejor aplaude y vámonos.
¡Qué termine esta función!

Tras de mí una escena y diez mil frases que repetir,
ya ves, lo que es no es.

A veces no soy yo,
busco un disfraz mejor,
bailando hasta el apagón.
¡Disculpad mi osadía!

Pensad que ya no estoy,
que el eco no es mi voz,
mejor aplaude y vámonos.
¡Qué termine esta función!

Deme la voz, deme la voz, deme la voz,
apuntador, deme la voz, deme la voz,
apuntador, deme la voz, deme la voz,
deme la voz, deme la voz, la voz …

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