Frío

Jo, qué frío!
Esta mañana según el termómetro de mi coche, en la calle había -1 grado de temperatura, no podía ni coger el volante. Y esta tarde en el viaje en moto a la clínica seguía haciendo un frío horrible. A ver si para el lunes mejora la temperatura porque no quiero ni pensar el frío que va a hacer a las siete y media de la mañana que es cuando salgo para el trabajo. Lo mismo hasta vuelvo a ir en tren.
 
Pensando en el frío me ha venido a la memoria una canción de Lantana de su primer ep. No es de las mejores pero me sirve para aprovechar y poner también una de sus mejores canciones, imaginarte, que formó parte de la banda sonora de Azul oscuro casi negro, una película española que pasó casi desapercibida en el 2006. A mi me gustó bastante y no solo por Marta Etura que cada día actúa mejor, como en ésta escena: ¿Quieres saber qué me gusta de tí?
 
Y suerte que me he acordado de esta canción porque al revisar su myspace he visto que toca el viernes en la sala buho real, así que si consigo entradas lo mismo me planto allí a verla en directo.
 
 
Lantana – Jo, qué frío
 
Tu compañía, tu alegría, tu debilidad,
tu día a día y el mío van a la par
en armonía, en armonía dispar.

Jo, que frío
se me quedan congelaos los sentios
Jo, que frío
se me caen a cachitos los deitos.

Tu compañía, tu alegría, tu debilidad,
tu día a día y el mío van a la par
en armonía, en armonía dispar.

Jo, que frío
se me quedan congelaos los sentios
Jo, que frío
y los patos patinando en el Retiro.

 
 
 
 
Lantana – Imaginarte
 
A veces dudo de tu presencia,
de que me tengas en cuenta.
Entonces se me abre la herida
que me dejó tu partida.
 
A veces creo que no hay duda
que la distancia nunca dura,
que cuando yo quiera te tengo
y que no darnos es perfecto.
 
Yo prefiero imaginarte
como el aire que se esconde
tras los árboles de noche.
Imaginarte como antes amándome
tras los árboles de noche.
 
A veces creo que te invento
para poder seguir viviendo
aunque sea una quimera,
un tesoro en la encimera.
 
A veces me subo a la mesa
y me parece una cordillera
alrededor el horizonte
del otro lado la tetera.
 
Me da vueltas imaginarte
como el aire que se esconde
tras los árboles de noche.
Imaginarte como antes amándome
tras los árboles de noche.
 
Soy tu cintura, tú mi cuerpo.
Mi deseo está en tu piel.
Quizá parezca una estupidez
imaginar lo que sería
besarte en este instante.
 
Y me peleo porque dicen que
el que algo quiere algo le cuesta
y ese fantasma no me deja
y yo me canso de luchar.
 
Entonces saco la mía espada
me bato en duelo en Granada
en frente de mi doncella
y gano si me da la gana. 
 
 
 
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