De haberlo sabido

Esta entrada va dedicada a la chica que comía ‘tostas para culturistas’.
 
Hace ya algunos meses que sacó nuevo disco Quique González, iba a poner una canción del disco nuevo, la que canta con Leiva de Pereza, pero es que llevo días escuchando ésta otra. En el disco ‘Ajuste de cuentas’ la canta con Rebeca Jimenez, la hermana de Lucia Jimenez, la actriz, que precisamente toca el día 20 en la sala Galileo, en youtube está la versión que hace en concierto.
 
Quique González – De Haberlo Sabido
 
De haberlo sabido,
no hubiera dado todo en un principio,
no hubiera sido la noche en tu espalda
ni congelándote de frío.
 
De haberlo sabido,
me hubiera ido sin decirte nada,
no hubiera sido tan duro contigo,
no habría corazón en la garganta.
 
Peor que el olvido
fue frenar las ganas de verte otra vez.
Peor que el olvido
fue volverte a ver, volverte a ver.
 
Me sobran motivos,
pero me faltas tú sobre la cama.
Y ahora que las calles están llenas de bandidos
cuando necesito de tu madrugada.
 
Cuando ya te has ido,
cuando me parte en dos el alma,
no hubiera dudado en quedarme contigo
de haber sabido cómo yo te amaba.
 
Peor que el olvido
fue frenar las ganas de verte otra vez.
Peor que el olvido
fue volverte a ver, volverte a ver.
 
 
 
 
No puedo poner esta canción sin poner mi favorita de ‘Salitre 48’.
 
Quique González – El Rompeolas
 
Llévame a ver salir el sol
desde todos los portales de la luna,
llévame al puerto y al malecón
cuando el cielo se nos llene de gaviotas.
 
Alumbrando las calles oscuras
todas las estrellas que hoy durmieron solas.
Desde el rompeolas me acuerdo de ti,
vuelo controlado, colgado del palo de las banderolas.
 
Y ahora ya no puedo prestarte mi abrigo,
ni quitarte la ropa, ni sudar contigo,
ni perder la calma, ni decirte las cosas
que nunca te he dicho.
 
Y ahora ya no puedo prestarte mis alas,
ni subirte la falda, ni cogerte con vicio,
ahora da lo mismo reírse de todo
que llorar por nada.
 
Llévame a ver salir el sol
cuando enrede los cabellos en tu nuca,
llévame al puerto de náufragos
y a los muelles que no escuchan tus preguntas.
 
Desatando pañuelos de bruma
hace algunas horas que perdí la suma.
Desde el rompeolas me alejo de ti,
vuelo equivocado, tu voz es el viento que rompe las olas.
 
Y ahora ya no puedo prestarte mi abrigo,
ni quitarte la ropa, ni sudar contigo,
ni perder la calma, ni decirte las cosas
que nunca te he dicho.
 
Y ahora ya no puedo prestarte mis alas,
ni subirte la falda, ni cogerte con vicio,
ahora da lo mismo reírse de todo
que llorar por nada.
 
Y ahora ya no puedo prestarte mi abrigo,
ni quitarte la ropa, ni sudar contigo,
ni perder la calma, ni decirte las cosas
que nunca te he dicho.
 
Y ahora ya no puedo prestarte mis alas,
ni subirte la falda, ni cogerte con vicio,
ahora da lo mismo reírse de todo
que llorar por nada.
 
 
 
 
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